Durante más de 150 años los físicos han estado ocupados resolviendo el problema de la estabilidad de la bicicleta. Ni siquiera los fabricantes de estos cacharros han sido capaces de explicar con precisión cómo funciona su producto. Durante décadas se han limitado a ajustar y mejorar sus características a través de la experimentación directa (el clásico truco del “ensayo y error”), sin utilizarmodelos matemáticos que les ayudasen a diseñar buenas bicicletas. Y todos los ciclistas, en un acto de fe, simplemente nos montamos encima y no nos caemos al andar.
La bicicleta es probablemente el único vehiculo que aprendemos a conducir cuando somos niños y que utilizamos durante el resto de nuestra vida. Sin embargo, rara vez nos detenemos a pensar en los conceptos físicos que están relacionados con ella, aunque a simple vista parezca imposible que alguien pueda mantenerse en equilibrio sobre dos ruedas. De hecho, al contrario de lo que ocurre con los coches, una bicicleta no se mantiene parada si no es con ayuda de algún tipo de apoyo externo. Evidentemente, el disponer de solo dos puntos de contacto con el piso ayuda muy poco a que conserve el equilibrio. Sin embargo, cualquier niño puede aprender a montar en bicicleta
Según este modelo, una bicicleta debe marchar a una velocidad de entre 14 y 20 kilómetros por hora para que sea estable. Si fuese más rápido, oscilaría menos, pero aumenta su tendencia a volcar cuando el conductor se inclina a los lados. Y si fuese más despacio, simplemente se caería casi como si estuviese detenido. Los datos experimentales coinciden con los obtenidos del modelo.
Las bicicletas que utilizan los acróbatas de circo tienen la rueda delantera instalada de forma casi (o totalmente) vertical. Estas bicicletas no tienen esa “sana tendencia a virar” cuando se inclinan, y son mucho más difíciles de mantener en equilibrio. Sin embargo, permiten hacer algunas "piruetas" que son imposibles en una bicicleta normal.
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